¿REALIDAD O FICCIÓN?

| 11 de abril de 2011 | 5 comentarios |

 Laura Daniela Betancourt



Una de las preguntas que se ha cuestionado al ser humano es sobre la existencia de sí mismo. Al mismo tiempo que se la hace, llega a cuestionarse  sobre su propia realidad, aquella que construimos por medio de nuestra percepción.   Si nuestro conocimiento está basado en lo sensible,  ¿cómo llegaremos  al verdadero conocimiento o cuál es la verdad detrás de la realidad sensible? Este cuestionamiento lo denota Platón en el “Mito de la caverna” que describe   la situación del ser humano frente al conocimiento:

En el mito se describe  una  caverna  subterránea en la que permanecen  desde su nacimiento  unos hombres prisioneros. Éstos están atados por las piernas y el cuello,  anclados contra un muro de forma que únicamente podrían mirar hacia la pared de la caverna. Tras el muro al que están anclados hay un pasillo  y una hoguera; por el pasillo,  desfilan unos hombres que llevan  toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa el muro; estos hombres mantienen conversaciones que los prisioneros oyen, ellos no han visto más que las sombras proyectadas por el fuego en la pared de la caverna y llegan a creer, al no tener otro tipo de educación, que aquello que ven no son sombras sino que son objetos reales ya que es lo único que conocen.

Uno de los prisioneros es liberado y luego de llevar a cabo un proceso para lograr apreciar la realidad,  es devuelto a la caverna. El prisionero les explica a los demás dentro de la caverna que ha visto la realidad y que ellos vienen de un mundo falso de sombra, pero aquellos prisioneros al no creerle lo toman como un loco y amenazan al prisionero huido de que si les libera,  lo matan. [1]


En este mito  se representan el ser humano como a los prisioneros,  las  sombras representan el mundo falso, es decir la realidad a través de los sentidos; el prisionero que escapa y debe guiar al resto de los prisioneros resalta al destino, el elegido para liberar a los demás y mostrar la verdad.  Este también es un rasgo del mesianismo, una corriente impuesta por las religiones monoteístas especialmente judeocristiana de Occidente, las cuales tienen la esperanza de la salvación,  tomando la figura de un Mesías que  liberará de un mundo de opresión  y  mostrará un nuevo mundo. [2]

Este es uno de los temas centrales tratados en la diégesis de la saga Matrix (Andy & Lana Wachosky, 1999, 2003), el elegido que nos sacará, en medio de un contexto de un futuro posible, del dominio de las máquinas. Los japoneses, afectos a este tipo de construcciones temáticas, crearon una serie de cortos a los que llamaron  “Animatrix” (2003). En estos pequeños relatos (conectados temáticamente a la saga), diferentes elementos adquieren una atmósfera  cyberpunk, rama de la Ciencia Ficción caracterizada por la alta tecnología y los antohéroes como personajes.

Uno de los cortometrajes, “Beyond”, dirigido por Koji Morimoto y producida en los estudios 4 ° C (donde este versátil animador fue uno de los miembros fundadores), cuenta. A novel técnico, con la utilización de la técnica de cámara multiplanos, recurso que como es utilizado en este relato, nos da la noción de cámara al hombro, algo poco usual enla animación 2D.

El relato trata de los siguiente: Yoko, buscando su gata extraviada, por cuestiones de azar termina  en una casa abandonada con  un grupo de niños. En ella encuentra a la mascota, a la vez que se da cuenta de una serie de anomalías como el rompimiento de las leyes físicas, por ejemplo. La chica inicialmente no les da importancia;  en vez de eso,  saca provecho de aquellos fenómenos y juega  con el grupo de niños a saltar y dejarse caer lentamente. Sin embrago, la gata vuelve a huir. Yoko la persigue y esta la lleva a una puerta, cuando la abre  encuentra un vacío negro de donde sale la voz de ella misma teniendo la misma conversación por teléfono que tuvo esa misma mañana; se queda allí pero de manera improvista la encuentran los agentes de la Matrix impidiendo que  entren al vacío.

En esta historia el personaje “juega en ese mundo sin saber la difícil verdad detrás de este”, dice K. Morimoto.  Se podría decir que por cuestiones del destino algo que se remonta en el mito de la caverna, Yoko sería la elegida, pero en esta historia ella no intenta ir detrás de la verdad. Más bien se  encuentra una serie de indicios que se relacionan con el mito de Platón: por ejemplo, es un índice icónico (a la usanza de Roland Barthes), el momento en el que Yoko encuentra a su gata y en un segundo plano la gata está jugando con las sombras proyectadas en el suelo. Hay un  indicio verbal  el momento en el que Yoko está parada en frente del vacío  negro y la conversación resalta (“¿por qué no te decides?”).

Y finalmente, está el  indicio recurrente de la melodía de los semáforos, que además de que son para la ayuda de los ciegos, fue escogida por que maneja en uno de sus versos una metáfora que está estrechamente relacionada con el momento en que Yoko abre la puerta  hasta el final e indica a un ser elegido al que no le dejan trascender [3]. En conclusión, Yoko no tuvo la oportunidad de sobrepasar la barrera de la percepción. También maneja una simbología como al final con una de las gotas de sangre que caen al piso, la cual tiene varios significados como la vida y la muerte, el comienzo de algo nuevo, entre otras y también está el símbolo de la paloma en el momento en el que se ralentiza el tiempo, lo cual significaría que significa libertad.

Salvando las distancias, hay elementos comunes con otra de las piezas de Animatrix, “World  Record” dirigido por Takeshi Koike y producido por los estudios Mad House. El argumento es el siguiente: Dan Ben Johnson es un atleta que quiere sobrepasar su record en atletismo, y que fue retirado por dopaje, compite en la carrera de los cien metros planos. En medio de la carrera sufre un accidente con sus musculaturas, mas sin no deja su objetivo y sigue corriendo hasta que rompe los límites  de lo imposible, llegando a percibir la mentira que proponeo la Matriz y, por unos breves segundos, despierta a la realidad (el ser humano es solo una “batería” para los robots).

 En esta historia el protagonista, nuevamente  por cuestiones de aza,r  alcanza a darse cuenta de la realidad. Sin embargo, es castigado y vuelve al plano real propuesto por la Matrix,  quedando inválido y  aun así,   trasciende sus límites físicos logrando ponerse de pie y caminando hacia la luz.

El Record Mundial cuenta con unos interesantes recursos visuales como el montaje paralelo; donde por una parte está la línea narrativa de la carrera como tal y de manera intercalada, la conversación telefónica entre Ben y su padre, la charla entre la reportera y Ben y su relación con su amigo. Éstas charlas nos describen muy bien al protagonista y su objetivo por batir el récord, constituyéndose en una analepsis del presente histórico del protagonista. También cuenta con un uso frecuente de planos detalle (en especial a la musculatura de las piernas que   explotan en medio de la carrera) y un gran uso de ralentizado, además de un estilo único en el diseño de personajes  nada parecido al estilo anime y el manejo de la sombras en los momentos más dramáticos en la historia. La historia parte o se podría decir que hace referencia a la historia de Dan Ben Johnson, el atleta canadiense conocido por su descalificación por dopaje y por batir en su momento el record mundial en los 100 metros planos. En la parte simbólica la historia termina con la imagen de las cruces de la ventana la cual se encuentra la Luz principal  se podría tomar por parte  del cristianismo, reforzando esa lectura o interreferencialidad con la diégesis cristiana.

La otra historia vista es “Kid’s Story”  dirigida por Shinichiro Watanabe, reconocido creador de series como “Cowboy Bebop”   famoso por su última película Cowboy Bebop y por otro de los cortometrajes de la diegesis  Detective Story. A nivel técnico se destaca por un diseño de dibujo rápido, es producido por los estudios 4° C  y  una estructura circular en la que  muestra un gran desarrollo de la huida de Karl Popper, quien al principio no sabe en que creer algo que frecuentemente pasa en nuestra realidad. Karl Popper (además de hacer una cita al filósofo austriaco crítico del racionalismo) un adolecente que cuestiona lo que lo rodea. Por medio de un chat logra contactarse con Neo (el protagonista de la saga) que le da una serie de pistas y por cuestiones de fe lo  llevaa  a tomar una decisión extrema. Maneja el símbolo de las palomas que representa libertad (igual que en “Beyond”).

Al principio de la historia Karl  escribe una serie de preguntas  que alguna vez deberíamos cuestionarnos: ¿cómo puedo saber si mis sentidos me mienten? esta pregunta está más que recalcada en el mito de la caverna de Platón, en dejarnos  llevar por la realidad de los sentidos y no ver más allá de ellos. ¿Estamos solos? cada uno ve el mundo de manera diferente… “La percepción es un proceso creativo, construido por el cerebro con las herramientas que le da la experiencia sensorial previa, acumulada a lo largo de toda la vida en cada instante de la vida, por lo que, es de suponer, será diferente de unos individuos a otros.” La información  de nuestras memorias y por el modelo del mundo externo está construida sobre una base visual y auditivita, sensorial. [4]

Estos tres cortometrajes de manera trascendental son una representación de la situación del ser humano frente al conocimiento: los protagonistas de “Beyond” y “World Record” por cuestiones azarosas llegaron a un momento dentro del relato en percibir la existencia de la Matrix. En el caso de la obra de Morimoto,  estuvo a punto de traspasar el límite pero no alcanzó a despertar. “World Record”, a su vez, además de que el personaje logra su objetivo, logra salir de la Matrix pero no logra por completo; en cambio, recibe un castigo.  En el caso de “Kid’s Story” no es cuestión de azar sino de fe, a través de la cual el personaje logra  por completo su  objetivo de llegar a la realidad.
¿Cómo saber cuáles la realidad, en que deberíamos creer si nuestra realidad esta captada a través de los sentidos y de manera individual vemos una distinta versión, estamos en un mundo de sombras y si lo estamos cómo salir?

Creo que la intención de los autores de estos cortometraje,s además de hacer un tributo al universo “Matrix”, es llegar a que el espectador haga una reflexión sobre esta situación que desde hace tiempo el ser humano se ha hecho, el vivir en un mundo de ilusiones. Pienso que  estos tres cortometrajes dirigidos por grande influyentes en el mundo de la animación cada uno con gran estilo y con logran dar un mensaje de reflexión hacia el mundo en que vivimos.

[1] http://boj.pntic.mec.es/jgomez46/documentos/hfia/texto-caverna.pdf Consultado el 09 de abril de 2011
[2] http://www.mercaba.org/DicTB/M/mesianismo.htm Consultado el 09 de abril de 2011
[3] http://www.urbanikkei.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=171:toryanse-ma-de-los-semros-japoneses&catid=74:historia-de-jap&Itemid=47 Consultado el 08 de abril de 2011
[4] http://www.encuentros.uma.es/encuentros69/percepcion.htm Consultado el 10 de abril de 2011
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Una de las pre

CAT FROM HELL (1990)

| 4 de abril de 2011 | 4 comentarios |
LA MALDICIÓN DEL GATO NEGRO

Diana Acosta Gil

Los gatos han sido fuente de inspiración para innumerables relatos, mitos y supersticiones que han trascendido épocas y generaciones hasta hoy. Por ello,  han sido víctimas de la infinita ignorancia del ser humano y de los diferentes rasgos culturales que han sobrevalorado o contrariamente condenado sus capacidades y características.




En un mundo aparentemente desarrollado y en constante evolución es increíble encontrar aún personas que consideran los gatos negros como símbolo de malos presagios; paradójicamente, para otros es sinónimo de alegría, compañía y funcionalidad. Yendo un poco más allá encontré que las constantes asociaciones ambiguas que se le dan a este particular felino se remontan al pasado comenzando en el antiguo Egipto.

Fue esta civilización la primera en domesticar estos felinos: se le rendía tributo a este animal como símbolo de divinidad. Estaba prohibido matar a un gato, y la muerte era el castigo por hacerlo, era tanto el respeto que existía por este animal que cuando el gato moría los egipcios se afeitaban las cejas en señal de duelo. [1] Luego embalsamaban y momificaban sus cuerpos  y eran enterrados en pequeños ataúdes con su forma. El gato era un símbolo sagrado, estaba considerado como la reencarnación de los dioses en el trance de comunicarse con los hombres y manifestarles su voluntad. [2]

Los egipcios creían que la diosa Bastet podía habitar en el cuerpo de los gatos. Esta diosa se presentaba como una mujer con cabeza de gato o como un gato. Representaba  la personificación de los rayos del Sol y ejercía sus poderes benéficos. Estaba asociada a la luna y protegía los nacimientos y a las embarazadas de las enfermedades y los malos espíritus. En honor a Bastet las egipcias usaban los ojos rasgados como una imitación de los ojos de la diosa y para seducir a los hombres. Cuenta la leyenda que los persas sabían cómo eran considerados los gatos en Egipto y haciendo uso de esta información sostenían gatos frente a sus escudos, los egipcios eran capaces de rendirse antes de lastimar a alguno. Así fue como perdieron a la ciudad de Pelusio (actual Puerto Said). Los griegos y los celtas también aducían características benditas a este animal.

Los gatos gozaron de una existencia más que placentera hasta que la Iglesia, hacia mediados del siglo XIII, comenzó una terrible persecución contra ellos, considerándolos como símbolo del diablo. La inquisición y la Iglesia armaron cruzadas en su contra, asociándolos con brujas, ya que se creía que eran la metamorfosis de éstas [3].

A partir de entonces, se comenzó a ver a los gatos negros como símbolo demoníaco. Simbolizaban la encarnación  de Satán y si algún adepto poseía un gato negro aparecía como un adorador del diablo.

Este es el tema de uno de los episodios de la película “Historias del lado oscuro”. Esta cinta basada en una serie del  mismo nombre y dirigida por John Harrison, hace parte de la gran cantidad de películas de terror filmadas en esta época, cargada de esa interesante tensión y de un fino humor negro como elementos importantes para aportar a la evolución del cine oscuro.

En la película, un niño secuestrado por una mujer le relata unos cuentos de terror para retrasar el momento de ser asado por esta en el horno. Así la cinta cuenta con tres historias conectadas a través de una cuarta, sencillas y bien logradas, basadas en relatos de reconocidos escritores como Arthur Conan Doyle, Stephen King o George A. Romero.
Con una cuidadosa pero simple escritura del guión, un diseño de fotografía impecable, y una hermosa iluminación clásica, EL GATO DEL INFIERNO escrita por Stephen King y adaptada por George Romero, cuenta la historia de un viejo rico lisiado, quien contrata a un asesino para matar a un gato negro, que para el viejo es una criatura diabólica. El asesino cree que es un trabajo fácil, pero encontrará más de un inconveniente en su misión.

El gato del infierno es una recomendable opción para disfrutar de una secuencia diferente, fresca, clásica con interesantes recursos visuales como la vista subjetiva del gato mostrada en un color sepia violeta, las elipsis que muestran la imagen con un filtro azul para indicar el pasado, como en la secuencia en que el viejo al atravesar un pasillo cambia de momento en el tiempo, pero no cambia de espacio. Está también el uso de técnicas del teatro donde la puesta en escena adquiere matices diversos dependiendo de la funcionalidad del clima necesario que se quiere mostrar, como vemos en la secuencia en que el viejo le cuenta al asesino como el gato mató a su hermana; vemos a estos hablando en un primer plano y atrás el cuerpo de ésta, la imagen en azul (pasado), en sobreexposición de imágenes se apaga quedando solo en el encuadre el primer plano de los dos personajes hablando.



También los interesantes efectos especiales bien logrados para la época (1990), por ejemplo en la penúltima escena del episodio, la forma en que el gato acaba con su verdugo y se mete en su cuerpo por su boca, para permanecer ahí escondido hasta el otro día, es impresionante y poco predecible, con componentes literarios presentes muy usados para este tipo de relatos. Desde un plano de interrreferencialidad,  si leemos la obra de Edgar Allan Poe podemos encontrar en el relato de “El gato negro” una similitud con esta historia, o en la historia misma la forma en que el gato se esconde en el cuerpo del asesino para esperar paciente a que llegue su dueño y matarlo, hace referencia a la obra mitológica del caballo de Troya, o  hasta la misma leyenda del gato, en la que los persas usando a este animal frente a sus escudos consiguieron su objetivo. Creo que la intención moral del autor en este episodio era mostrar como la inteligencia puede ser más efectiva que las armas.

En conclusión considero que esta es una película hecha con una agilidad narrativa impecable, en la que la música, el guión, el movimiento de cámaras y la iluminación nos enseñan que el cine de terror también  es una obra de arte, porque logra generar en el espectador una cantidad infinita de sensaciones y pensamientos, que nos identifican con los personajes y sus historias.


[1] http://www.cometamagico.com.ar/gato_negro.htm, consultado el viernes 01 de abril de 20011
[2] http://www.mailxmail.com/curso-mitologia-egipcia/diosa-bastet, consultado el viernes 01 de abril de 20011
[3] http://animalesmascotas.com/historia-del-gato-negro-i/, consultado el martes 29 de marzo de 2011-04-04

MADURACIÓN EN TINTA ROJA...

| 4 de noviembre de 2010 | 1 comentarios |
Por: Diego Hernando Sosa

Uno de los componentes más importantes en la vida de un individuo y su acomodamiento dentro de la sociedad en la que está inmerso, son los llamados ritos de pasaje,  donde se dan transiciones en la posición social de la persona en la jerarquía social.  El antropólogo francés Arnold Van Gennep estudió estos pasos (1909)[1], que son procesos generalmente ritualizados y sacralizados por la cultura dominante. 

Bajo este prisma se puede afirmar que muchos actos en nuestra vida tienen ese valor de pasaje, siendo tal vez el de la presentación en sociedad de las niñas que cumplen 15 años el ejemplo más representativo. Así, estos ritos implican movilizaciones mentales, anímicas y hasta físicas en la psicología de los individuos. 

Este tema subyace en la trama del filme “Tinta Roja” (2000) del peruano Francisco Lombardi, magistral transposición de la novela homónima del chileno Alberto Fuguet. Interesante pues hay un cambio en el cronotopo del relato, narración en la que la Ciudad juega un papel muy importante (en este caso hay un desplazamiento de Santiago a Lima, aunque el papel y toma de posición respecto a la urbe latinoamericana es la misma, creando así esa “universalidad regional”, si se le puede decir así). El uso de montaje paralelo (el filme comienza con una secuencia de celebración que luego entenderemos corresponde al comienzo del tercer acto) y un frecuente manejo de cámara al hombro, así como un diseño de iluminación moderna ,le dan un aire de documental al filme.

Alfonso Fernández, joven egresado de la facultad de periodismo, llega a hacer sus prácticas en el diario “El Clamor”.  Posee las ganas y la visión ingenua de alguien que ya va a salir de la “burbuja” que supone la vida universitaria de una persona favorecida. Al principio su intención es trabajar en la sección de cultura y farándula, pero por cosas del azar termina en la sección de crónica roja, donde conoce al que será su mentor y (digámoslo así), figura paterna, Faúndez, “viejo lobo” del periodismo amarillista.

De la mano de este periodista curtido en recorrer las calles y buscar los hechos escabrosos de la vida cotidiana urbana, propios de esa ciudad que la sociedad muchas veces se niega a reconocer, Alfonso hará un viaje iniciático no sólo por el inframundo de las desgracias cotidianas de la gran ciudad, sino en su proceso de formarse como periodista y como hombre. 

He aquí el trailer de la película: http://www.youtube.com/watch?v=hrrZQU2TQJE
 
Aunque el personaje de Faúndez es muy importante, es claro que la focalización del relato está en Alfonso y su proceso de maduración, quien a la par de su progresiva adopción de las praxis propias de la sección roja, debe lidiar con el problema que tiene con su padre, famoso médico que lo abandonó cuando él era un niño. Es esta ausencia paterna la que eventualmente articulará las dos historias, ya que Faúndez cuenta con su propio secreto: en medio de toda su frialdad y sarcasmo, se desvive por su hijo adolescente que padece retardo mental.

Este crecimiento viene dado como una serie de ritos de pasajes, el cual nuestro antihéroe debe eperimentar para lograr el resultado deseado y que constituye la armazón temática del argumento. Así, Van Gennep distingue tres estadios[2] que se cumplen en el rito de pasaje, que en este caso suponen para Fernández el conocimiento de esa ciudad invisible, la que los grandes medios y la sociedad en general no quieren ver: 
1.       Una separación del estado previo: que supone el desprendimiento del Alfonso de su mamá y hermana, las figuras maternas que lo cuidaron en su paso por la Facultad.  La ruptura se hace más palpable cuando Alfonso vomita al ver el primer muerto en su trabajo de crónica roja, evento que es motivo de burla para Faúndez y los demás integrantes del equipo de reporteros de la sección Roja.
2.      Una marginación, un alejamiento: que para Alfonso se marca inicialmente en el rechazo e intentos de disuasión que el propio equipo de crónica roja (al mando de Faúndez) para que deje la sección, pues él es visto como un “pituco”, palabra de la jeringonza limeña para lo que Bogotá llamamos “gomelo”. Esta marginación se hace extensiva, al comienzo del segundo acto, a Nadia, colega en la experiencia de ser practicante, de quien Alfonso está enamorado y a la que, por su buen cuerpo, sí le asignan la sección de cultura en “El Clamor”.
3.      Una integración al nuevo estado: que de hecho se marca una vez que Alfonso acepta ser el pupilo de Faúndez, aprende sus mañas, sus vicios, sus manipulaciones, a ser indiferente ante el dolor ajeno y siempre a buscar el lado escabroso en las tragedias urbanas de los habitantes de los sectores menos favorecidos.

Es cuando Fernández llega a este nuevo estado que se detona el verdadero conflicto de la historia… Pareciera que su jefe poco a poco va dejándole la batuta de la sección. El sueño primigenio del protagonista (exclamado desde las primeras secuencias) es ser escritor… Lo que había comenzado como el cumplimiento de un simple requisito académico, se convierte en la adopción de un modelo de vida, de una cosmovisión mucha más dura e indolente, mucho más utilitarista hacia el prójimo.

Cuando Faúndez se convierte en víctima típica de una de las notas que a él le gustaría escribir, los ojos de todos los protagonistas se vuelcan hacia Alfonso como el lógico sucesor como amo y señor de la truculencia periodística: la transformación física ya está completa, ahora Fernández fuma, vive ojeroso, con los dedos en un teclado hiperbolizando las noticias. Pero contrario a lo que se pensaría, y aún después de que el editor jefe le ofrece el puesto, Fernández recapacita y decide abandonar el diario: su sueño de ser escritor no necesita que él repita la vida de Faúndez.


Esta última afirmación nos lleva a Ronald B. Tobías, teórico de la narración en el cine, quien en su libro “El Guión y la Trama”[3], define un tipo de trama como de Maduración, cuyo final normalmente muestra un mejoramiento en la cosmovisión del protagonista: 

“... es una de esas historias verdaderamente optimistas. Hay lecciones qué aprender y estas lecciones pueden ser duras, pero al final el personaje se convierte (o se convertirá) en una mejor persona gracias a aquellas” (Tobías, 187).

Es, entonces, un relato donde se habla del paso de la ingenuidad, de la inocencia, a la madurez del habitante urbano, de la compasión por la desgracia ajena. En estos relatos normalmente el protagonista es alguien joven y sin rumbo o metas definidas: Alfonso tiene una idea vaga de ser escritor y es prácticamente una metáfora de muchos que salimos de la Universidad con un montón de sueños como proyecto pero sin una idea fija de cómo vamos a lograrlos.

Alfonso se inscribe así en la llamada “universidad de la calle”, y descubre lo que es ser uno más de los insectos que viven en la ciudad, parafraseando a Van Gogh (el chofer de la sección roja), quien junto a Faúndez hacen una reflexión sobre el valor de la vida y la dureza de la ciudad cuando por primera vez Fernández los acompaña a cubrir una noticia.  


Este es un filme social y crudo que se caracteriza como uno más de los que nos tiene acostumbrado Lombardi, referente indiscutido del cine latinoamericano en los últimos treinta años. No es ni mucho menos un relato con moraleja, sino que, al igual que los protagonistas con los eventos del prójimo, nos mantiene distantes y asépticos, presenciando la maduración del personaje. Se recomienda leer la novela de Fuguet para aquellos interesados en la mal llamada “adaptación cinematográfica" y mitrar las opciones de transposición que hizo el equipo de producción peruano... Poco a poco Latinoamérica va encontrando su propia forma de contar y de representarse en cine.



[2]  Ibid.
[3] TOBíAS, Ronald B. El Guión y la Trama: fundamentos de la escritura dramática audiovisual. Madrid: Ediciones Internacionales Universitarias. 1999.